"Niños, no se olviden de usar el hilo dental"

Rosa María Torres




La joven dentista está hoy de visita en la escuela y se encuentra en plena lección explicando a los alumnos la importancia de la higiene bucal. Con ayuda de una serie de carteles con fotografías y dibujos empieza por mostrar a los niños las consecuencias de la falta de higiene: caries, tártaro, piezas dentales dañadas o rotas, encías inflamadas. Los niños reaccionan según lo esperado: estupor, asco, incluso horror. Acto seguido, aparece el gráfico de un diente feliz, blanco, limpio, sonriente.

- "¿Por qué será que este diente está feliz?", pregunta la dentista. La pregunta se queda sin respuesta.
- "¿Será que le gusta el chocolate?".
- "Noooo".
- "¿Le gustan los caramelos?"
- "Noooo".
- "¿Le gusta el cepillo de dientes?”
- "Síiii".

Ahora los alumnos son introducidos en las ventajas de cepillarse con regularidad. Con ayuda de otros gráficos, la dentista muestra los movimientos correctos para un buen cepillado. Los niños prestan atención, están interesados. Parecería que ha logrado convencerles de que cepillarse los dientes es importante, además de fácil.

- "Pero el cepillo no es suficiente", aclara. "Para una buena limpieza hay que usar el hilo dental. ¿Quién ha oído hablar del hilo dental?".

Unos cuantos alumnos alzan la mano. Enseguida, la dentista muestra gráficos que ilustran el uso del hilo dental. Antes de dar por concluida la clase y salir del aula, insiste:

- "No se olviden, niños, de usar el hilo dental".

Exposición clara, didáctica, amena. La joven dentista tiene madera de pedagoga. El único pequeño problema es que no sabe ubicar su audiencia. La escuela en cuestión está ubicada en un barrio marginal sumamente pobre de Belo Horizonte, Brasil, y los niños a los que ha recomendado el cepillado después de cada comida y el uso diario del hilo dental son niños que a duras penas comen una vez al día y viven en casas en las que no hay agua corriente ni lavabos, ni siquiera letrinas. Basta una mirada al barrio, en el trayecto de ida y vuelta, para saberlo.

Pensará usted que se trata de un caso aislado, de una dentista joven e inexperta, de una demostración inusual de torpeza e insensibilidad social. Pero no es así. Se trata de la misma generalizada torpeza e insensibilidad que despliegan técnicos y expertos en planes, currículos y textos escolares primorosamente ilustrados que recomiendan alimentación y nutrición adecuadas (dieta balanceada, alimentos ricos en tal o cual vitamina, verduras, frutas frescas, yogurt, pescado) a alumnos que apenas si logran llenarse el estómago con lo que hay a mano; descanso y sueño suficientes a niños que trabajan, viven en condiciones de hacinamiento y duermen en el suelo o en colchones insalubres; o baño diario a alumnos que tienen que acarrear agua o sacarla de un pozo y no tienen siquiera las condiciones mínimas indispensables para lavarse las manos con regularidad. 



* Incluido en: Rosa María Torres, Itinerarios por la educación latinoamericana: Cuaderno de viajes, Editorial Paidós, Buenos Aires-Barcelona-México, 2000; Itinerários pela Educação Latino-Americana – Caderno de Viagens, Artmed Editora, Porto Alegre, 2001, 344 páginas. Prólogo de Fabricio Caivano.

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Escuelas del mundo ▸ Schools in the World

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Rosa María Torres
Junto aquí textos sobre el tema que he publicado en este blog. Son textos variados: artículos periodísticos, reportajes, crónicas, estudios, ponencias académicas, conferencias, entrevistas. Se refieren a "educadores" en sentido amplio - no solo vinculados a sistema escolar - y a varios países del mundo. Algunos son análisis a nivel regional o internacional, encargados por UNESCO, UNICEF u otros organismos internacionales.

Cada quien podrá encontrar aquí un texto adecuado a sus intereses y a su manejo de la temática: estudiantes, padres de familia, periodistas, organizaciones sociales, educadores, especialistas en educación. (
Los textos están ordenados alfabéticamente, por la primera letra del título. Marco con asterisco los escritos en inglés o portugués).

10 ideas falsas sobre Finlandia y la educación
* 10 false ideas on education in Finland
 


Alfabetizando con el "Yo Sí Puedo" en Cayambe

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* A Teacher's Monologue  

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Educación y Salud: juntas pero separadas


Rosa María Torres


Educación y Salud deben obviamente ir juntas. La Educación requiere una buena Salud física y mental: comer bien, dormir bien, mantenerse activo, descansar, son esenciales a la buena enseñanza y al buen aprendizaje. A su vez, la buena Salud se beneficia de una buena Educación: leer y escribir con autonomía, apreciar el valor del conocimiento, saber investigar y buscar información, poder anticipar y resolver problemas, son esenciales para el bienestar personal y familiar, para prevenir enfermedades, para comprender instrucciones, para cuidar la propia salud y la de los demás.

Pero Educación y Salud deben también obviamente ir separadas. Cada una tiene especificidad. No son "servicios" que cabe poner en la misma línea, como suele hacerse en políticas, planes, proyectos e informes, donde "Educación y Salud" aparecen como un paquete.

» Si la Educación fuera como la Salud, los estudiantes serían pacientes. Aunque muchas veces son efectivamente tratados como tales, como si tuviesen alguna enfermedad, como si no saber o preguntar fuesen patologías, un estudiante es esencialmente una persona (niño, joven, adulto) en proceso de aprendizaje. Nada más saludable que eso. Todos podemos aprender; cada uno lo hace de manera diferente y a su propio ritmo; no hay edad mala para aprender.

» Si la Educación fuera como la Salud, los profesores serían formados fundamentalmente para sanar, para transmitir información, para dar instrucciones más que para aprender y facilitar aprendizajes de otros. La cultura médica se ha forjado históricamente como una cultura elitista, que no se siente obligada a explicar a los pacientes e incluso a que su caligrafía sea comprensible cuando se prescribe una receta o garabatea un diagnóstico. La cultura docente está obligada a la empatía, a la explicación, a la máxima claridad, a la mejor pedagogía. Sin ellas no hay enseñanza ni aprendizaje.

» Si la Educacion fuera como la Salud, podríamos aplicar la misma receta o el mismo procedimiento a los que presentan idénticos síntomas, teniendo en cuenta a lo sumo su edad, pero sin importar su lengua, su cultura, su condición social, su conocimiento previo, sus intereses, sus preferencias... La educación, por el contrario, requiere tratos específicos, personalizados. No hay dos alumnos ni dos trayectorias de aprendizaje iguales.

» Si la Educación fuera como la Salud, podríamos inyectar a los docentes en lugar de pasar por el lento y penoso esfuerzo de formación y capacitación permanente que implica su desarrollo profesional. Inyecciones en vez de lecturas, trabajos, pasantías, cursos...

» Si la Educación fuera como la Salud, podríamos recurrir a pastillas para cada una de las materias: una para geografia, otra para historia, otra para música, otra para filosofía, etc. Tamaños y colores podrían indicar, externamente, la dosis requerida, a fin de ajustarla a diversas edades y niveles. Monografías y tesis podrían, a su vez, resolverse con jarabes y sueros multivitamínicos concentrados...

» Si la Educación fuera como la Salud, podríamos emprender periódicamente campañas masivas de vacunación para prevenir, por ejemplo, la repetición o la deserción, la copia y el plagio, el analfabetismo, el miedo a las matemáticas, los nervios antes de los exámenes, las bajas calificaciones, las malas ubicaciones en los ránkings internacionales.

» Si la Educacion fuera como la Salud, en vez de instituciones educativas tendríamos centros de salud y hospitales. Si bien la infraestructura escolar se parece mucho a la infraestructura hospitalaria (y carcelaria), no hay razón para que esto sea así. En realidad, ayudaría mucho que preescolares, escuelas, colegios y universidades se parecieran lo menos posible a los hospitales y que los objetos estuviesen en todos los casos a disposición de los alumnos antes que protegidos como si se tratase de medicamentos peligrosos que es preciso mantener fuera de su alcance.

» Si la Educacion fuera como la Salud, sería mucho más fácil identificar malas prácticas, desde el diseño de políticas hasta la enseñanza dentro y fuera de las aulas. Malas prácticas educativas abundan en el mundo, afectando la vida y las posibilidades de millones de niños, jóvenes y adultos, pero rara vez puede verse su impacto pues políticos, planificadores y expertos descargan sus falencias en los docentes y todos ellos en los alumnos y sus familias, dejando así a las víctimas no solo con el problema sino además con la culpa. Nadie, en educación, asume las responsabilidades y los costos de las malas prácticas que matan todos los días ilusiones, talentos, vocaciones, autoestimas.

Desafortunadamente, la Educación no es como la Salud. No hay vacuna, inyección, pastilla, termómetro, suero o pomada que valga. Enseñar es mucho más complicado que recetar y administrar medicamentos. Aprender es un proceso mucho más activo, complejo y prolongado que tomar vitaminas.

Al mismo tiempo, y en buena hora, la Buena Salud y el Buen Aprendizaje tienen cosas importantes en común. Para mantenernos sanos y para mantenernos curiosos dependemos mucho más de nosotros mismos que del auxilio externo de especialistas y de instituciones especializadas. La mejor inversión en buena salud es la inversión en buena educación y en buena información pública sobre el tema. Aprender a cuidar la propia salud es la clave de una vida sana, del mismo modo que aprender a aprender es la clave de una vida permanentemente desafiada por el deseo de saber, resolver problemas, cambiar y ser mejores.

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Sistemas escolares y migración internacional

Mariposas monarca - México
Rosa María Torres

Para mis hijos Juan Fernando y Julián


Según me informan personeros de la Secretaría de Educación Pública de México y según puedo leer yo misma en los documentos que me proporcionan, existen en México cerca de 1 millón y medio de niños jornaleros agrícolas migrantes, niños que cada año se movilizan junto con sus familias, o solos, siguiendo las cosechas, buscando trabajo. Pasan entre dos y hasta seis meses migrando de un estado a otro de la República; algunos no regresan a su lugar de origen por largos períodos de tiempo. No hay ni ha habido hasta hoy escuela o sistema educativo pensado específicamente para estos niños. En consecuencia, los niveles de analfabetismo entre esta población son muy altos, así como los de deserción y repetición entre los que llegan a matricularse en la escuela. Una escuela fija, sedentaria, homogénea, con calendario único, que espera a los alumnos pero que no sale a su encuentro, que desconoce las realidades del trabajo infantil, la ausencia temporal, los flujos migratorios. Por primera vez en 1998 se empezó a diseñar un modelo educativo específico, itinerante, para esta problemática vieja y compleja de los niños jornaleros migrantes.  

Según me consta por experiencia propia, existe otro tipo de migrantes y otra realidad no tocada, ni siquiera reconocida, por los sistemas escolares: los niños migrantes internacionales, niños que, forzados por diversas circunstancias y por lo general siguiendo a sus padres, transitan entre sistemas escolares de diferentes países. 

Hasta mediados del siglo pasado, estudiar en el extranjero estaba reservado para las élites latinoamericanas, que viajaban o enviaban a sus hijos a estudiar en Europa o, más recientemente, en Estados Unidos. No obstante, en las últimas décadas, dictaduras, guerras, represiones y persecuciones de todo tipo en América Latina y el Caribe hicieron del exilio un hecho común, particularmente en los países del Cono Sur y en los de Centroamérica. Penurias y crisis, en un mundo cada vez globalizado y marcado por el desarrollo vertiginoso de los medios de comunicación y las tecnologías, vinieron a acentuar la movilidad interna e internacional de millones de personas y familias en todo el mundo. Tener una experiencia internacional, y manejar varios idiomas, ha pasado a considerarse requisito indispensable para muchos trabajos y parte importante de la competencia profesional de una persona. No obstante, igual que con los niños que van detrás de las cosechas, desplazándose dentro de su propio país, los sistemas escolares han continuado en su mayor parte ignorando la realidad de los niños que van detrás de sus padres, desplazándose de un país a otro, de un continente a otro.

Mis propios hijos, migrantes internacionales por obra y gracia de las decisiones de vida de sus padres, han sido víctimas del testarudo provincianismo de los sistemas escolares. El itinerario escolar de mi hijo menor, por ejemplo, cruzó el mapa de las Américas de norte a sur, para terminar en Barcelona, del otro lado del Atlántico. Su experiencia escolar, desde la guardería hasta el fin de la educación secundaria, le tocó padecerla en cinco países - México, Nicaragua, Ecuador, Estados Unidos, Argentina - cada uno con su propio e idionsincrático sistema escolar, cada uno manejándose como si todos los alumnos fuesen nacionales, sin previsiones ni adaptaciones ni sensibilidades hacia el extranjero, hacia el migrante internacional.

Espectadores del absurdo, vimos a nuestros hijos peregrinar dolorosamente por las versiones escolares de la Geografía y la Historia de cinco países, recitar ríos y montañas, héroes y mártires, himnos y símbolos patrios, leyes y acuerdos, hechos históricos y personajes misceláneos y desconocidos, datos sin referencia previa ni recuerdo ni emoción ni vínculo personal de ningún tipo, de los cuales debían despojarse, poco después, para hacer espacio en la memoria a la nueva lista de nombres, lugares y fechas. 

En México había que aprender las culturas pre-hispánicas como cualquier buen mexicano orgulloso de su país y sus antepasados. En Nicaragua, saber diferenciar entre Somoza y Sandino era el eje mismo del currículo y de la socialización a nivel escolar. En el Ecuador, el pase de año podía jugarse en el reconocimiento minucioso de las hoyas y nudos que forma la cordillera de los Andes al pasar por este país. En Estados Unidos, latinos, asiáticos y africanos por igual deben mostrar ser capaces de recitar cronológicamente todos los presidentes norteamericanos a partir de George Washington. En Argentina, ningún adolescente escolarizado, nacional o extranjero, puede escapar a la lectura del Martín Fierro y a las biografías de Sarmiento y del General Perón. En todos los casos, se espera del alumno extranjero que hable sin acento, conozca y comparta la historia y la cultura del país anfitrión, revalide materias, aprenda a destiempo lo ya aprendido por sus compañeros, dé y apruebe exámenes no sólo con un esfuerzo adicional al de un alumno nacional, sino sin siquiera poder preguntarse y preguntar por qué.

En un mundo pauperizado y polarizado, escenario de contradicciones y conflictos de todo tipo, los sistemas escolares continúan funcionando como si no existieran el trabajo infantil, la migración nacional e internacional, el exilio, los refugiados, los desplazados de guerra. En un mundo crecientemente interconectado y globalizado, en el que el trabajo escasea y se precariza, en que el aprendizaje permanente pasa a ser reconocido como una necesidad de todos y ya no sólo como un lujo que pueden permitirse unos pocos, los sistemas escolares continúan operando con la premisa de que la distancia entre los alumnos y la escuela la tienen que recorrer los alumnos, no la escuela; que todos los alumnos tienen domicilio y país fijos; que las personas echan raíces en su lugar de nacimiento; que todos hablan (o deberían hablar) el mismo idioma o dialecto; que los sistemas escolares no requieren plantearse con urgencia asuntos como la compatibilidad, la intercambiabilidad, las equivalencias que resultan de la movilidad vertical y horizontal entre distintos sistemas y modalidades educativas.  

Entrado el siglo 21, los sistemas escolares no se han hecho aún cargo de las realidades del siglo 20. La retórica acerca de los desafíos que plantea el nuevo milenio es, en buena medida, la retórica que corresponde a desafíos pendientes de siglos anteriores. El reconocimiento de la diversidad, piedra angular del discurso educativo moderno y de los procesos de reforma en todos los ámbitos, apenas si ha empezado a horadar a un sistema escolar pensado y organizado desde la negación misma de lo diverso, de lo diferente, de lo cambiante. La problemática no atendida, ni siquiera asumida, de los niños migrantes, es apenas un botón de muestra.

El Reyecito, su Corte y las sabatinas

Rosa María Torres

Había una vez un Reyecito mandón, monológico y malgeniado que reinaba en un Reino Insignificante, acaparaba funciones y profería insultos a granel.

"Revolución Ciudadana" llamó el Reyecito a su gobierno, coincidiendo con las iniciales de su nombre: RC. Incorporó al protocolo usar camisas bordadas indígenas y decir unas cuantas palabras en kichwa al iniciar o cerrar los discursos. Se apropió del término mashi (compañero, en kichwa), que se puso rápidamente de moda, sobre todo entre los miembros de la Corte, junto con todo un mashistyle.

Sintiéndose engañado y perseguido por Su Majestad, a quien habían apoyado, el movimiento indígena le retiró simbólicamente el Bastón de Mando que le había entregado en la posesión oficial cuatro años atrás, le desconoció como mashi, le prohibió vestir camisas indígenas y le pidió no maltratar el kichwa.

Sabatinas - Pancho Cajas
Micrófono en mano, en ruedas de prensa y en los Enlaces Ciudadanos de los sábados (popularmente conocidos como sabatinas), El Reyecito lanzaba rayos y centellas contra medio mundo, con dedicatoria especial a quienes, en la última semana, habían osado preguntar, dudar, criticar, discrepar, investigar, denunciar...

"Rendición de cuentas" llamaba El Reyecito a las sabatinas. Allí desplegaba todo tipo de cuentas y cuentos: obras realizadas y por realizar, anuncios, viajes, comilonas, conversaciones, lecturas, anécdotas, chistes, eventos, farras. A veces cantaba. Siempre captaba y piropeaba a las guapas presentes. Al final, un mashi-asistente, entre chistes y risas, traducía partes al kichwa. Cuentas propiamente - endeudamientos, presupuestos, compras, costos, despilfarros - era lo que menos se rendía.

El Reyecito aprovechaba las sabatinas para explicar a la Corte y a la plebe - dirigiéndose sobre todo a los jóvenes - que todo en el mundo se divide binariamente en dos: la Historia (antes y después del neoliberalismo, antes y después de su gobierno), la Política (los buenos y los malos), las Ideas (verdades y mentiras), las Personas (revolucionarios y 'pelucones', leales y traidores, izquierda y derecha, izquierda buena e 'izquierda infantil').

Sus familiares y los miembros de su Corte que mentían, robaban, plagiaban, estafaban o actuaban mal de algún modo era porque abusaban de su bondad y le engañaban. Muchos eran reciclados; otros, echados del palacio. Un primo a quien puso en cargos de confianza, y que terminó haciendo toda clase de tropelías, se fue a Miami al casamiento de un hijo, con permiso de El Reyecito, quien juró que volvería. Pero no volvió...



Capote -Pancho Cajas
A falta de títulos nobiliarios, los títulos académicos se volvieron muy codiciados en la Corte, no siempre con los loables y meritocráticos fines anunciados. Más de un escándalo estalló en la Corte e incluso en el círculo íntimo de El Reyecito en torno a casos de nepotismo, falsificación y compra de títulos (e.g. el primo que se fue a Miami), tesis y doctorados familiares, plagio de tesis y marcos teóricos (e.g. el segundo de la Corte).

El show sabatino, con El Reyecito de maestro de ceremonias, incluia Powerpoint, gráficos, videos, lectura de documentos, testimonios, invitados especiales, cantantes, payasos, y el infaltable monólogo real salpicado de breves intervenciones de ministros, asesores u otros miembros de la Corte que aportaban a la rendición de cuentos.

A fin de amenizar la sabatina, contrató a dos bufones encargados de LenguaNoticias, un sainete destinado a burlarse de críticos, opositores, enemigos, detractores  y traidores. Más adelante éste fue sustituido por La Cantinflada de la Semana, un segmento de video producido con el mismo fin. Segmentos similares fueron agregándose para diversión del público presente - que aplaudía a rabiar cada imitación, cada ridiculización, cada humillación de los elegidos por El Reyecito para escarnio público - y de la audiencia nacional.

Las sabatinas se transmitían a todo el Reino por radio y televisión, así como en las redes sociales, y a través de la Corte (la nacional y la internacional), expedita en repetir-reproducir-retuitear todo lo que decía el monarca, mañana, tarde y noche.
Flagelo sabatino - Pancho Cajas
Nadie escapaba a la cólera de El Reyecito pero sus destinatarios preferidos eran políticos y exfuncionarios, periodistas, indígenas, maestros, mujeres, y excolaboradores que habían renunciado a los favores del palacio y de la Corte. Ni sus propios ministros escapaban a las descalificaciones y las reprimendas públicas.

En más de una ocasión, rompió con aspaviento y violencia ejemplares de diarios opositores, retó a puños a quienes le desafiaron y hasta despidió a empleados durante la transmisión del programa.


Sábados para todos - Pancho Cajas
Grande fue la contribución de las sabatinas a la construcción de un pensamiento único, simplista y binario, en el Reino: bueno/malo, verdad/mentira, antes/hoy. Grande también su contribución al entretenimiento popular y al humor, recogido en chistes, caricaturas, graffitis, pasquines, teatro callejero, canciones, video, libros ... Grande su aporte al léxico, la educación y la cultura general de la plebe, que sábado a sábado se empoderaba para el libre ejercicio del insulto y la violencia, y veía enriquecer el repertorio de ofensas con licencia oficial para aplicarse al prójimo.

Mediocre se convirtió en un descalificador popular, aplicado sobre todo a maestros y periodistas, así como pelucón (ricachón o aniñado), aunque nadie tuviera la más remota idea acerca del origen de este término.

Infantil pasó a ser reconocido como insulto por la Real Academia del Reino. A su vez, niños y niñas se divertían llamando limitaditos a sus compañeros, a sus profesores y hasta a sus padres. En el frente machista tuvo entusiasta acogida el gordita horrorosa. Y, para los racistas, cayó como anillo al dedo el plumas y ponchos.

Sufridores y tirapiedras se convirtieron en apelativos genéricos para opositores y críticos. El sufridor era, por definición, un negador de la felicidad y el Buen Vivir que dispensaba el reino. En tirapiedras se convertía cualquier protestador, aunque jamás hubiese tirado una piedra.

De momias cocteleras bautizó a los diplomáticos de carrera, de pobre mujer a una mujer luchadora y asambleísta indígena que no le tiene miedo, de enanito con bigote a un periodista combativo asesinado por sicarios un año después.


Una de las sartas más largas fue la endosada a un periodista de un medio privado, acusado de enfermo, sicario de tinta, chiflado, inmoral, falto de ética, cobarde, desquiciado, pobre hombre, malcriado.

El Reyecito se reveló como un gran aficionado a los diminutivos: payasito, mentirosito, doctorcito, rectorcito, etc. Metidito y malcriadito le llamó al Embajador estadounidense.
Enfurecido porque le cuestionó en un artículo, llamó limitadito al Premio Nobel Varga Llosa.

¡Golpistas, desestabilizadores! - Pancho Cajas
Marica y badea cayeron de sorpresa, obligando a muchos a acudir al diccionario en este último caso, y fueron los únicos insultos que merecieron una disculpa y una rectificación pública de El Reyecito a pedido de la comunidad GLBT (Gays, Lesbianas, Bisexuales y Trans).

Terrorista
- ¡quién habría dicho! - terminó instalándose en la retórica imperial de la "Revolución Ciudadana" y no solo como insulto sino como argumento para enjuiciar y encarcelar a protestones.

La veta violenta y provocadora de El Reyecito dio pie a curiosas especialidades y ocupaciones. Algunos cronistas elaboraron listados de insultos, otros se dedicaron a a categorizarlos o analizarlos, y hasta se escribieron tesis y libros sobre el tema. Todos fueron quedándose cortos y desactualizándose frente a la incesante producción de exabruptos y epítetos.
El Reyecito y su corte (video)

Una pequeña muestra de los insultos reales fue recogida en El Reyecito y su Corte", un spot irreverente, animado en 3D, producido por la Unidad Plurinacional de las Izquierdas para la campaña electoral de enero-febrero 2013, en la cual ganó El Reyecito por tercera vez, extendiendo su mandato por cuatro años más.

Del vasto catálogo de insultos, el spot seleccionó unos pocos, entre los más populares:

* Enemigos: epíteto usual - además de traidores - para quienes contrariaban los dichos o hechos de El Reyecito.
* Ecologistas infantiles: infantil se convirtió en uno de los términos preferidos de El Reyecito, aplicable a diversos ámbitos ("izquierdistas infantiles", "ecologistas infantiles", "indigenismo infantil", etc.).
* Gordita horrorosa le endosó a una periodista que le enfrentó en una rueda de prensa, pidiéndole que contestara una pregunta.
* Prensa corrupta es como llamó a toda la prensa molesta (privada o comunitaria), a la cual atribuía todo lo malo que ocurría en su gobierno y en su Reino. De hecho, tuvo bastante éxito en convencer a la plebe que los medios privados solo dicen mentiras y que los medios oficiales solo dicen verdades. Pidió a la plebe comprar solamente la prensa oficial (concretamente, el diario El Telégrafo) y prohibió a sus ministros dar entrevistas a los medios privados.
* Limitadito fue aplicado a mansalva, como variante de mediocre, prácticamente usado como comodín.
* Caretuco (abreviatura de "cara de tuco": cínico, sinvergüenza, desfachatado) pasó a ser vocablo de uso coloquial.
* ¿Quién fue el estúpido que dijo eso? (que los indígenas constituyen el 2% de la población del Reino) preguntó El Reyecito en tensa reunión con la dirigencia indígena en el palacio, después de una masiva sublevación de la plebe en el año 2010. "Usted Sr. Presidente", le respondió un dirigente indígena. Todo el episodio quedó grabado en un video


Asdrúbal, Hoy
Temeroso de la ira real, el Consejo Nacional Electoral - siempre atento a los deseos de Su Majestad - censuró el spot, aduciendo "ataque a candidato". En el apuro, el CNE aplicó mal las culpas: se trataba, en verdad, de "ataque del candidato real". Como ya quedó dicho, la autoría de los insultos en el spot era del mismísimo Reyecito. De modo que, sin proponérselo y en su afán por congraciarse, el CNE censuró no al spot sino al propio Reyecito, a su intolerancia, su autoritarismo y despotismo.

Y ahí sigue El Reyecito, insultando, descalificando, amenazando, en sabatinas y en cadenas nacionales, ampliando su imperio mediático, plantando y ganando juicios a quienes manchan su honor, honor de Rey, que vale oro, cárcel y pedido público de disculpas. Y ahí sigue el Reino, acostumbrado ya a los insultos, incorporándolos al habla cotidiana, esperando ansioso la próxima sabatina, haciendo apuestas para ver quiénes serán los insultados de la semana. 

Alguien hacía notar que El Reyecito se ha ido pareciendo cada vez más a su caricatura. Justificaba un miembro mayor de la Corte diciendo que los excesos reales no hay que entenderlos como injurias sino como "frontalidad típica de los costeños". Explicaba por su lado un cronista que a los ecuatorianos nos gusta el autoritarismo ... Y dicen los analistas que la violencia (verbal y física) ha sido siempre ingrediente fundamental de la política por estos lares.

En cuanto a mí, no deja de asombrarme la pasividad de este pueblo. Lo cierto es que nunca nadie le pisó tanto el poncho y, esta vez, a título de "Revolución Ciudadana", "Buen Vivir" y "Socialismo del Siglo XXI".

Referencias / Para saber más
» Payasita intrascendente, El Comercio, 9 mayo 2013
» Correa y Pallares, Hoy, 18 abril 2013
» Entonces, ¿todo a golpes, señor Presidente?, José Hernández, Hoy, 31 marzo 2013
» Al ecuatoriano le gusta el autoritarismo, entrevista con Vladimir Serrano, Hoy, 4 febrero 2013» 'La palabra en libertad vence al miedo y perdura'. Discurso de Iván Carvajal al recibir el premio a las libertades Juan Montalvo en Quito, Hoy, 3 febrero 2013

» "Gracias, Señor Presidente, Usted alimenta nuestro humor": Francisco Febres Cordero, El Comercio, 3 febrero 2013
» El humor consigue enfurecer al poder, Hoy (Opinión), 2 febrero 2013
» Hagiografía del Dr. Ralph Belt, PIS y la Revolución Citadina
, por Francisco Sánchez, 7 dic 2012

» 'Tenía una chompa Nike y dice que es indígena', entrevista a Francisco Sánchez, creador del personaje Ralph Bell (Rafael Correa).
» LenguaNoticias cuesta USD 14,600 mensuales, Hoy, 24 octubre 2012
» Insultos: Un elemento imprescindible de la política ecuatoriana, El Comercio, 8 agosto 2012

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