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¿Qué es una 'escuela abierta a la comunidad'?

Orquesta Escuela Juvenil de San Telmo, Buenos Aires-Argentina

Afirmo aquí que
una 'escuela abierta a la comunidad' no es solo una 'comunidad que entra a la escuela' sino también una 'escuela que sale a la comunidad'.



Con 'escuela abierta a la comunidad' suele entenderse, literalmente, la escuela que abre sus puertas a la comunidad local. La escuela que retira o reduce muros, permitiendo que el barrio o la comunidad use sus instalaciones y equipamientos y, en versiones más avanzadas, adquiera voz y participe en decisiones y actividades de la escuela, incluyendo en algunos casos las actividades de enseñanza.

La escuela amurallada, con rejas y candados reales y mentales hacia el mundo exterior, va cediendo paso a una escuela más cercana y amistosa con el medio social y natural. 'Abrir la escuela a la comunidad' es hoy consigna en todo el mundo, no solo desde lo administrativo, lo curricular y lo pedagógico sino también desde lo arquitectónico.
La moderna arquitectura escolar busca una relación más fluida - visual y física - entre el adentro y el afuera de la escuela, y asume el encuentro escuela-comunidad como un elemento central en el diseño de los espacios. 

Ejemplos de esta apertura abundan hoy en día. Un ejemplo clásico es el de la Pedagogía Salesiana con su modelo educativo integrador en el que las familias y la comunidad local se apropian de patios y otras instalaciones para organizar competencias deportivas, fiestas, y todo tipo de celebraciones. Un ejemplo muy interesante e inspirador fue el del Community-School Programme que visité en los 1990s en la isla de Granada, en el Caribe: la comunidad local invitada a hacerse cargo de la escuela los días viernes, a fin de que los profesores pudieran asistir ese día al programa nacional de formación docente, el NISTEP. Una experiencia más reciente, y masiva, se dio en Venezuela durante el gobierno de Hugo Chávez, con la instauración de las Misiones Bolivarianas; los colegios se abrieron a la comunidad para acoger a miles de jóvenes y adultos interesados en aprender por las tardes y noches.


Pero hay otra comprensión de 'escuela abierta a la comunidad' que poco se menciona e incluso contempla: la escuela que sale a la comunidad, que amplía su mirada y su territorio para construir comunidad de aprendizaje más allá de las aulas. No hablamos de escolarizar el territorio sino, más bien, de asegurar contexto y sustento comunitario a la cultura y a la práctica escolares. 

Históricamente, la cultura escolar ha desarrollado grandes barreras a la posibilidad y a la propia noción de 'aprender fuera de la escuela'. Toda clase de argumentos y normas intervienen para bloquear el contacto con el mundo real dentro del calendaro y la jornada escolares. Directivos y profesores interesados en estas exploraciones enfrentan innumerables dificultades y trámites.

No obstante, los ejemplos son aquí también cada vez más numerosos. Escuelas que salen a la comunidad para recorrerla y conocerla mejor, para hacer investigación, para compartir aprendizajes, experiencias, celebraciones y actos culturales. Expediciones y recorridos, dibujos y mapeos, picnics de lectura, safaris fotográficos, narraciones y conciertos al aire libre, exposiciones y ferias, visitas a bibliotecas y a lugares históricos, grabaciones, entrevistas a personajes, trabajo en huertos, siembra de árboles, confección de afiches y pancartas, participación en campañas ...

Un ejemplo muy interesante de este 'salir de la escuela a la comunidad' lo tenemos en la misma experiencia de Granada comentada arriba: los días viernes, los miembros de la comunidad a cargo de la escuela empezaron a desarrollar junto con los alumnos visitas organizadas a plazas, parques, fábricas, mercados, etc. Una experiencia galardonada es la de Sementinha, en Brasil: un jardín de infantes itinerante que funciona sin infraestructura de ninguna clase, convirtiendo al barrio en el espacio de aprendizaje. Está asimismo la Biblioteca de Bella Vista en Córdoba, Argentina, ofreciendo a las escuelas del barrio la oportunidad de un huerto comunitario en el que todas ellas pueden hacer sus aprendizajes y prácticas. Y, en el Ecuador, la escuela indígena Inka Samana que desarrolló su propio currículo y pedagogía interculturales, que incluían tanto salir al mundo exterior como incorporarlo a la vida de la escuela, invitando a las familias a ser parte integral de sus actividades.

Están, por supuesto, las universidades abiertas a la comunidad, comprometidas con la investigación de las problemáticas locales y con la formación de cuadros capaces de asumir el desarrollo y la transformación de sus propias comunidades; y están las que alimentan el contacto con el sistema educativo local y se ocupan de formar a docentes, de orientar a estudiantes, de investigar y dar seguimiento a las problemáticas educativas de la localidad. 

La 'escuela abierta a la comunidad' - tanto si se trata de una escuela de educación primaria como si se trata de una institución de educación superior - se queda corta y cumple su papel a medias si el acercamiento se da en una sola vía, desde la comunidad hacia el sistema educativo. La verdadera apertura se juega en el movimiento de doble vía: la comunidad que entra a la escuela y la escuela que sale a la comunidad.

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Ni ancianos ni abuelos ni viejecitos

Gustav Klimt - El árbol de la vida

Permítanme iniciar con una historia personal-familiar.

El plomero trabajaba en la cocina y mi mamá leía el periódico, plácidamente, en el comedor de diario, en nuestro departamento en Buenos Aires. Empezaron a conversar. En medio de la conversa, él le llamó abuela. Ahí terminó el asunto. Mi mamá, indignada, le dijo de todo.

En Argentina está extendido el uso de abuelo y abuela para las personas mayores (nunca llegué a investigar si todas se sienten contentas al respecto). Mi mamá tenía 77 años y era abuela de siete nietos. Era una mujer activa, autónoma, viviendo la vida a plenitud, vanidosa, incómoda con las arrugas y otros signos de la vejez, que ocultaba celosamente su edad. Desde que fue abuela por primera vez, todos - hijos y nietos - pasamos a llamarle Nanita. Lo de abuela nuncó le calzó, ni con diminutivo. Y toda la familia lo respetó.

Me valgo de esta anécdota familiar para introducir el tema de cómo nombramos y tratamos a las personas mayores. Muchas dificultades están relacionadas con concepciones erradas y discriminadoras en torno a la edad adulta y, sobre todo, a la vejez y el envejecimiento.

En el caso del Ecuador, dos hechos nacionales recientes (2017) pusieron en evidencia, con luces rojas, dichas dificultades: (a) la campaña electoral, y (b) el juicio en que se vio envuelta la Comisión Nacional Anticorrupción, órgano de la sociedad civil por mandato del Colectivo Nacional de Trabajadores, Indígenas y Organizaciones Sociales del Ecuador.

Campaña electoral

La tercera edad tuvo un perfil alto en la campaña electoral (enero-marzo 2017), especialmente por parte del candidato oficialista, hoy Presidente electo, Lenin Moreno, quien planteó en su programa de gobierno el objetivo de "construir un país responsable que cuide de sus ciudadanos Toda Una Vida", dentro de lo cual ofreció que dará a las personas mayores seguro social y una pensión. Viejecitos fue el apelativo usado por Moreno para referirse a ellas.

Comisión Nacional Anticorrupción

La Comisión Nacional Anticorrupción fue enjuiciada por el Contralor Carlos Pólit por denunciar un sobreprecio en la Refinería del Pacífico y afirmar: "Responsabilizamos por su falta de fiscalización objetiva y transparente al Contralor". El Contralor - quien acaba de ser reelecto para un tercer período consecutivo (estará en el cargo 15 años) - lo consideró una calumnia y pidió entre 6 meses y 2 años de cárcel y USD 900.000 a cada uno de los nueve comisionados, como compensación por daño a su honra.

Los miembros de la Comisión son personas valiosas y reconocidas, de probada trayectoria en el país: Jorge Rodríguez (Presidente de la Comisión), Julio César Trujillo, Isabel Robalino, María Arboleda, Byron Celi, Simón Espinosa, Alfredo Rodas, Ramiro Román y Juan Fernando Vega. No es coincidencia que la mayoría de ellos sean personas de la tercera edad, gente con sabiduría, valentía y experiencia. Simón Espinosa, miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua y un referente en la lucha contra la corrupción en el Ecuador, tiene 88 años. Julio César Trujillo, abogado, profesor emérito y con una vida dedicada a la defensa de los derechos humanos y las causas justas, tiene 85 años. La Dra. Robalino, con larga trayectoria en el campo de la defensa de los trabajadores, tiene 99 años.

A
ncianos o abuelos fueron llamados por muchos medios, en artículos, entrevistas, caricaturas. También en las redes sociales. En verdad, varios de ellos no son abuelos, no tienen nietos. Otros no han alcanzado aún la tercera edad. En un giro inesperado, la edad pasó a pesar más en la empatía ciudadana frente al juicio y en la defensa de los comisionados que su trayectoria, integridad y honestidad.

No es por la "edad avanzada" que no debían ir a la cárcel y ser "perdonados", como en efecto hizo la jueza; es por la justeza de sus denuncias y reclamos, en nombre de los ecuatorianos. "Ojalá los jóvenes sigan el ejemplo de nosotros, los viejos", dijo Simón Espinosa al término de la audiencia.

Ni ancianos ni abuelos ni viejecitos

El alargamiento de la vida es un fenómeno mundial y pronunciado en las últimas décadas. En muchos países ya hay, o habrá pronto, más personas mayores de 65 años que niños. El envejecimiento de la población es hoy uno de los grandes desafíos a los que se enfrenta el mundo, en todos los planos.
"En 2015 había 901 millones de personas de 60 años o más en todo el mundo, lo que supone un incremento del 48 % con respecto a los 607 millones de personas mayores que había en el año 2000. Se prevé que entre 2015 y 2030 el número de personas de 60 años o más crezca un 56 %, de 901 millones a 1.400 millones; para el año 2050 se calcula que la población mundial de personas mayores será más del doble que en 2015, rozando los 2.100 millones.

Dos tercios de las personas mayores viven en regiones en vías de desarrollo y su número crece de forma más rápida que en las regiones desarrolladas".
Naciones Unidas ha venido estableciendo una serie de normativas al respecto. Entre otros, se propuso el término tercera edad para nombrar al período de vida a partir de los 65 años (en algunos países, a partir de los 60 años). Se ha propuesto asimismo los términos adultos mayores o personas mayores para referirse a las personas de la tercera edad. Ni ancianos ni viejos ni viejecitos ni abuelos ni abuelitos.

Al mismo tiempo, ha habido en estos años grandes avances en el conocimiento referido al envejecimiento y a la tercera edad, los cuales han empezado a dejar atrás viejas concepciones y prejuicios. Sabemos hoy, por ejemplo, que la tercera edad es el período de la vida en que las personas experimentan mayor felicidad, una edad abierta al aprendizaje permanente, en la que se juntan conocimiento, experiencia, madurez y empatía. Pensadores, científicos e innovadores logran articular sus mejores ideas y experiencias en este período vital. 

En los últimos años se avanzó mucho en la batalla por entender mejor el mundo de las discapacidades y por empezar a nombrar de manera adecuada y sensible a las personas otrora llamadas minusválidas. Hoy las reconocemos y nombramos como personas con discapacidad o personas con capacidades especiales.

Es hora de emprender, con la misma fuerza, una campaña mundial en favor de la mejor comprensión y el trato adecuado de las personas de la tercera edad, en muchos países ya más de la mitad de la población.

Saberes socialmente útiles

Rosa María Torres
Roberto Mamani - Bolivia

Durante la crisis de fines de los 1990s e inicios del 2000, en Argentina se extendió el trueque, tanto de objetos como de servicios. Millones de personas se organizaron en nodos, redes y clubes de trueque en todo el país. Vivía entonces en Buenos Aires y conocí varios sitios de trueque en diferentes lugares del país.

Uno que me llamó especialmente la atención fue un mercado de trueque de servicios, de los primeros que surgió. Las personas habían preparado carteles para anunciar
los servicios que ofrecían; los tenían sobre una mesa, en el suelo, o bien colgados del cuello, Algunos carteles incluían el nombre del oficio: dentista, enfermero, profesor, diseñador gráfico, etc. Otros describían el servicio ofrecido: cuido a personas mayores, doy clases de guitarra, ayudo con las tareas escolares, pongo inyecciones, doy masajes, hago pasteles de cumpleaños, reparo televisores, hago planos, etc.

Mientras observaba y recorría el lugar pensaba qué servicios podría ofrecer yo en un lugar de intercambio como éste. Mis oficios - los que me gustan, de los que vivo y para los que soy buena - tienen que ver primordialmente con leer, escribir, editar, investigar, asesorar, enseñar, traducir, viajar, usar la computadora y navegar en internet. ¿Qué de eso puede servirle a personas en crisis que buscan satisfacer necesidades básicas con saberes y habilidades de otros?

Al llegar a mi departamento ese día me dediqué a pensar y anotar en una libreta mis saberes y habilidades prácticos, potencialmente útiles en situaciones de precariedad y emergencia. La verdad es que me sorprendí con lo que descubrí.

Empecé explorando mis habilidades manuales. No me sorprendió comprobar que son pocas, pero me ayudó refrescar que tengo algunas. No me sorprendió confirmar que mis fortalezas están alrededor de la lectura y la escritura, los idiomas, la enseñanza, la investigación, la comunicación, la asesoría, el uso de la computadora, los viajes, pero sí me sorprendió encontrar muchas tareas concretas en las que esos saberes pueden adquirir valor de uso y valor de cambio, ser herramientas útiles para otros y recursos para la propia supervivencia.


Nunca he participado en un mercado de trueque de servicios ni en los trueques que se hacen virtualmente, pero me he imaginado muchas veces en uno de ellos parada con mis carteles, ofreciendo mis habilidades:

- tejer (bufandas, suéteres, chalecos, ponchos, chales, bolsos, colchas)
- hacer crochet (cojines, agarradores de ollas, tapetes, cintillos, pulseras, marcadores de libros)
- manejar
- lavar platos
- fabricar velas

- llenar o ayudar a llenar un formulario
- hacer o ayudar a hacer carteles, rótulos, certificados, hojas volantes (bien hechos, sin errores)

- hacer o ayudar a hacer una hoja de vida (curriculum vitae)
- ayudar a prepararse para una entrevista de trabajo

- corregir errores de ortografía
- editar cualquier texto (carta, solicitud, menú, monografía, folleto)
- poner un texto difícil en fácil
 

- hacer guiones para radio 
- enseñar a leer y escribir a niños, jóvenes y adultos
- hablar, leer y escribir en inglés
- leer y comprender portugués

- dar clases de español o de inglés
- traducir del español al inglés y viceversa
- enseñar a usar una computadora, a abrir y manejar una cuenta de correo, a buscar información

- crear y moderar una comunidad virtual
- hacer y enseñar a hacer y administrar un blog
- ayudar a pensar y a analizar
- enseñar a argumentar
- buscar y comprar artesanías, identificar de qué país o lugar son

- hacer, enseñar a hacer o ayudar a hacer un proyecto

- aconsejar sobre asuntos escolares y educativos
- aconsejar sobre cómo hacer una tesis

- aconsejar y acompañar a mujeres que están pasando por una crisis de pareja o un divorcio
- aconsejar sobre viajes y lugares


Conservo esa lista, que luego seguí ampliando con más habilidades 'descubiertas'. Hacerla fue un ejercicio importante de introspección, de metacognición, de toma de conciencia y empoderamiento. Y me alegra constatar que hoy tengo más saberes y habilidades socialmente útiles que agregar a la lista: saber qué hacer en un sismo, usar y enseñar a usar Twitter, distinguir alimentos saludables y no saludables, conocer las propiedades de verduras y frutas y los usos medicinales de muchas plantas, saber comprar en la tienda o el supermercado, usar productos naturales en vez de muchas medicinas y productos de limpieza y belleza, cocinar, cocinar sin aceite. 

En estos años incorporé este ejercicio de introspección (individual y colectivo) como método de trabajo en reuniones, talleres, consultas y asesorías. Lo recomiendo siempre. 


Cada persona tiene su catálogo propio y único de saberes, aptitudes, habilidades, que amplía y renueva constantemente. Esos que, lastimosamente, nunca o casi nunca se dejan ver en el curriculum vitae. Y que se adquieren en una multiplicidad de lugares y de prácticas, gracias a aprendizajes formales, no-formales e informales, y a lo largo de la vida.

Ser conscientes de qué sabemos y de qué sabemos hacer (y de qué no), de cuáles son nuestros saberes socialmente útiles, reconocibles y valorados como tales por otros, es esencial para el aprender a aprender, el aprender a ser, el aprender a hacer y el aprender a convivir con otros.


Para saber más
»
El trueque, hijo directo de la debacle financiera, Perfil, Buenos Aires, 17/12/2011
» Vuelve el trueque para recuperar el valor de las cosas

» Coraggio, José Luis, Las redes del trueque como institución de la economía popular, en: Economía Popular Urbana: Una nueva perspectiva para el desarrollo local. Cartillas del Programa de Desarrollo Local, No 1, octubre. UNGS, Buenos Aires, 1998.
» Hintze, Susana (coord.), Trueque y economía solidaria. Buenos Aires, Prometeo Libros, 2003.
» Fernández Mayo, Manuela, El trueque solidario: Una estrategia de supervivencia ante la crisis argentina de 2001, Universidad de Cádiz, 2008.
»
Red Global de Trueque

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» Aprendizaje a lo largo de la vida (ALV)
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» Educar a las madres en el valor del afecto y del juego (Argentina)

» Una educación para resolver problemas de la vida
» Madres educadoras (Una ceremonia de graduación en un jardín de infantes)  
» Aprendizaje formal, no-formal e informal 
 

¿Qué cualidades desarrollar en los niños?

Rosa María Torres

El mejor dibujo de medio ambiente realizado por un niño. PNUD.

Decidí usar datos de la encuesta del World Values Survey (2010-2014) para hacer una pequeña investigación comparativa en torno a las "cualidades" (así las llama la encuesta) que las personas consideran importante que los niños desarrollen en el hogar, en varios países. Las respuestas revelan aspectos de la cultura en cada país, en este caso en torno a la crianza de los niños y a los valores y actitudes considerados importantes no solo para la infancia sino para la vida.  Como veremos, hay algunos denominadores comunes entre los países latinoamericanos (por ejemplo, fe religiosa, obediencia, desprendimiento).

Esta es la pregunta del World Values Survey en su encuesta:

» Here is a list of qualities that children can be encouraged to learn at home. Which, if any, do you consider to be especially important?

» Aquí una lista de cualidades que puede estimularse a los niños a aprender en el hogar. ¿Cuáles, si alguna, considera especialmente importantes?
Las cualidades que propone el WVS para que las personas elijan, son:

Sentido de responsabilidad
Tolerancia y respeto por otras personas
Obediencia
Desprendimiento
Fe religiosa

Ahorro
Trabajo duro
Independencia
Perseverancia
Imaginación
Expresión
 

Seleccioné algunos países para comparar: cuatro de América Latina (Ecuador, Chile, Argentina y Colombia) y dos de Asia (Japón y Corea del Sur).

En esta tabla resumo los puntajes dados en cada país a cada cualidad; marco en amarillo los puntajes más altos y en azul los puntajes más bajos. A continuación hago un breve síntesis de lo que destacan los datos (por cualidad y por país).



Cualidades importantes a desarrollar en la infancia
(% de personas que menciona cada cualidad)



Ecuador
(2013)
Chile
(2011)
Argentina
(2013)
Colombia
(2012)
España
(2011)
Alemania (2011)
Japón
(2010)
Corea
(2010)
Responsabilidad
75.0%
76.9% 42.7%
82.0%
78.6%
79.6%
87.3% 87.8%
Tolerancia/respeto
67.7%
82.0% 41.8% 86.4% 74.1% 56.3%
64.6%
40.8%
Obediencia
59.7%
45.8%
64.7%
66.4%
31.4%
24.2%
5.0%
24.2%
Desprendimiento
54.1%
42.7% 57.7%
45.8%
35.0%
24.1%
45.1%
24.1%
Fe religiosa
49.0%
27.5% 76.8% 60.3% 10.6% 38.1%
4.4%
38.1%
Ahorro
47.3%
36.4%
86.6%
29.4%
29.6%
28.5%
47.8%
65.1%
Trabajo duro 44.3%
30.5%
59.4%
13.6%
66.6%
81.9%
35.1%
64.3%
Independencia
37.4%
49.2%
44.1%
36.4%
43.1%
28.0%
67.7%
57.8%
Perseverancia
25.4%
53.6%
74.9%
24.3%
37.5%
32.8%
67.8%
32.8%
Imaginación
25.1%
22.2%
68.6%
20.8%
20.8%
6.1%
31.6%
14.5%
Expresión
12.6%
36.4%
19.7%
31.5%
8.3%
33.6%
33.6%
33.6%










                       Elaboración: Rosa María Torres


Algunos datos a destacar


CUALIDADES

Responsabilidad  En todos los países la valoran. Especialmente alta en los países asiáticos: Japón y Corea. El valor más alto en Corea (87.8%), el más bajo en Argentina (42.7%).

Tolerancia/respeto por los demás  La valoración más alta en Colombia (86.4%), la más baja en Corea (40.8%).

Obediencia 
Muy valorada en los cuatro países latinoamericanos (Ecuador, Chile, Argentina, Colombia), aunque Chile con un puntaje mucho menor. El puntaje más alto en Colombia (66.4%), el más bajo en Japón (5.0%).

Desprendimiento
La valoración más alta en Argentina (57.7%), la más baja en Alemania y en Corea (24.1%).

Fe religiosa 
Alta en los países latinoamericanos (Chile el más bajo: 27.5%). Cualidad más alta en Argentina (76.8%), seguida de Colombia (60.3%) y Ecuador (49.0%). Baja valoración en España: 10.6%; bastante más alta en Alemania: 38.1%. La valoración más baja en Japón: 4.4%; no así en Corea: 38.1%

Ahorro
La valoración más alta en Argentina (86.6%), la más baja en Alemania (28.5%).

Trabajo duro
La valoración más alta en Alemania (81.9%), la más baja en Colombia (13.6%).

Independencia 
La valoración más alta en Japón (67.7%), la más baja en Alemania (28.0%).

Perseverancia
La valoración más alta en Argentina
(74.9%), la más baja en Colombia (24.3%)

Imaginación
La valoración más alta en Argentina (68.6%). La más baja en Alemania (6.15%). Baja valoración en Corea (14.5%).

Expresión
Chile el que más la valora (34.6%), España la que menos (8.3%). Alta importancia en Alemania, Japón, Corea y Colombia. Baja valoración en Ecuador y Argentina.


PAISES

ECUADOR Preocupa la baja valoración de la independencia, la perseverancia, la imaginación y la expresión, así como la alta valoración de la obediencia.

CHILE Preocupa la baja valoración del trabajo duro, pero es el país que más valora la expresión.

ARGENTINA Destaca la alta valoración del ahorro, la perseverancia, el desprendimiento, la imaginación, pero al mismo tiempo hay alta valoración de la obediencia.

COLOMBIA Alta valoración de la responsabilidad, la tolerancia, y la expresión, pero también de la obediencia. Baja valoración del trabajo duro y la perseverancia.


ESPAÑA Baja valoración de la expresión y la imaginación.

ALEMANIA Alta valoración del trabajo duro, pero baja valoración del desprendimiento, el ahorro, la independencia y la imaginación.

JAPON Alta valoración de la independencia, coherente con baja valoración de la obediencia; pero baja valoración del ahorro.

COREA: Alta valoración de la responsabilidad; baja valoración de la tolerancia y el respeto por los demás así como del desprendimiento.


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